El momento del despertar, la toma de conciencia después del sueño… El letargo.
Este habitar de nuevo el cuerpo, acomodarse en él, reconocerlo y aceptarlo. Un bostezo, pedazo de vida en forma gaseosa que esperaba por mí.
Reencontrar los pedazos, reunir las partes, acomodar el alma, ajustar y equilibrar.
Saberse valioso, exigir respeto a esa valía. Nada por encima de lo cierto, nada por debajo de lo hablado. Nada escondido, todo al desnudo.
Nunca más una mirada a medias, ni una frase a medias, ninguna palabra rebuscada, ni medio secreto.
Ser tratado con gentileza y dignidad debe ser el deseo más básico. Tratar a los demás con gentileza y dignidad también debe ser el deseo más elemental. Porque uno sólo es el universo y porque todo está interconectado; porque todo lo que sale de ti regresa a ti.
Es el momento de despertar.