Fue una vez en un sueño

Una vez en un sueño

te soñaba soñándome

y en tu sueño flotaban mis sueños

y en mi sueño mis esperanzas

volaban perdiéndose en tus pensamientos.

Y te soñaba soñándome

que me soñabas pensándote

sueños irreales de mi mente

que no puede imaginarte.

Un sueño cálido y limpio

de dos almas encontrándose

almas juntas compartiéndose

en sueños frágiles como el viento.

Sí, me parece que te conozco

fue tal vez en otro tiempo

o tal vez hoy, tal vez mañana

no, ahora lo recuerdo

fue una vez en un sueño.

La vida no es un block cuadriculado

De pronto me doy cuenta que mucho del cansancio que sentimos se debe a la resistencia que ponemos a la vida. Como dice la canción, «La vida no es un block cuadriculado, sino una golondrina en movimiento» y hay que aprender a fluir con ella, como el río que no se resiste al relieve que lo determina en su inevitable camino al mar, o como la hierba que no opone resistencia al viento cuando la dobla a su antojo en su paso de ida y vuelta hacia todas partes.

Aprender a fluir, se dice más fácil de lo que las construcciones personales nos lo permiten.

Solía creer que estaba lista para poner en práctica lo poquísimo que he logrado entender de la vida. Pues resulta que no lo he estado, no aún, pero quizá poco a poco.

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Pueblo maya y soya transgénica

Las políticas neoliberales impulsadas desde el modelo capitalista salvaje, llevan décadas depredando todo lo que está a su alcance, con el único objetivo de acumular capital en unas cuantas manos. Aún ahora, cuando muchas de las señales indican que estamos ante una crisis planetaria y que hay muchas voces diciendo que éste modelo es insostenible, no dejan de avanzar tratando de ganar terreno en todos los espacios posibles, pero principalmente en la apropiación de los recursos naturales que quedan y, por ende, en los territorios que los contienen.

Las reformas a las leyes, los recortes presupuestales, la privatización de todo, lo vivo y lo no vivo, la mercantilización de la naturaleza, pero, sobre todo, la guerra sin tregua a través de ese bombardeo constante que intenta, por todos los medios acabar con la cosmovisión de quienes aún convivimos en una estrecha relación, armónica, de respeto y equilibrio con la naturaleza, se han convertido en los medios más eficaces para el despojo.

La orientación de éstas políticas impacta fuertemente en todos los ámbitos de la vida de las personas, la salud, la educación, la economía familiar, pero también en el derecho que todas tenemos a vivir en un medio ambiente sano, a la libre determinación que como pueblos merecemos y al cuidado, uso y manejo de nuestros recursos naturales.

Hoy vivimos la situación de desigualdad más aterradora de todos los tiempos. Hemos llegado al punto en que la proporción en la distribución de la riqueza del mundo es más que insultante. El 1% de la población posee el 50% de la riqueza del mundo.

Ante éste panorama, las luchas por la defensa de los recursos, de los territorios, la lucha por el derecho a la salud y a la vida digna, pero también por la defensa del derecho a ser pueblo, por el derecho a la comunalidad, por el derecho a ser comunidad de una manera diferente a la planteada por el modelo capitalista, han germinado por diversas geografías y no sólo caminan, sino que caminan buscando a las otras luchas.

Desde nuestra geografía, la mirada se ha tornado urgente y los pasos han tenido que irse acelerando ante los riesgos latentes por la ya sabida y comprobada entrada de transgénicos a la Península. Dos circunstancias han sido las principales dinamizadoras y aceleradoras de los procesos; la primera, los estudios que demuestran la presencia de sembradíos de soya transgénica en la región y la segunda, la gran movilización de los estados de Campeche y Yucatán ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, pidiendo se resuelva a favor de las comunidades mayas y los apicultores, la demanda de amparo interpuesta contra la aprobación del permiso para siembra de soya en etapa comercial, otorgado por la SAGARPA a la empresa Monsanto.

La estrategia para visibilizar las principales problemáticas en torno a la siembra de transgénicos en la Península de Yucatán ha logrado, poco a poco, tener un impacto importante e ir posicionando en el ámbito de lo público, las problemáticas que más preocupan y en torno a las cuales comienzan a organizarse las comunidades. La deforestación de grandes hectáreas de sus territorios, grandes cantidades de selva alta que no sólo es hábitat para cientos de especies vegetales y animales, sino también de la que depende una de las principales actividades de las comunidades mayas, la apicultura. Las apicultoras mayas nos cuentan que al principio sólo les preocupaban las colmenas y la deforestación, pero que poco a poco han ido viendo más aristas de éste problema, como la gran cantidad de contaminación que viene asociada a la siembra de la soya transgénica por el alto uso de agrotóxicos que requiere éste monocultivo. Y junto con la con la contaminación del aire, el suelo y el agua que les rodea, vienen las enfermedades. El agresivo modelo agrícola del capitalismo no sólo no resuelve los problemas de hambre en el mundo, sino que produce deforestación, venenos para la tierra, el agua y el ser humano… despojo, dependencia, dominación y muerte.

La articulación entre apicultores y defensores de las semillas de la Península, comienza a ser una realidad. Ellos y ellas, a pesar de vivir en comunidades diferentes, enfrentan la misma lucha, la lucha contra la entrada del sistema agrícola a gran escala que destruye la vida tal y como la conocen; la lucha contra la siembra de transgénicos es la lucha por la defensa del territorio, es la lucha por el derecho a decidir seguir siendo pueblo como de por sí ha sido por cientos y cientos de años. La primera batalla es contra los permisos otorgados por el gobierno a la empresa Monsanto para la siembra de soya transgénica en etapa comercial, pero no acaba ahí, después de tirar los permisos, aún falta la reparación de los daños causados y la organización suficiente para seguir impidiendo que se otorguen nuevos permisos.

A pesar de que ya existen mecanismos echados a andar para la divulgación de la información y la sensibilización de la población, aún falta seguir trabajando para lograr la comprensión de las vastas implicaciones (complicaciones) que traen consigo las semillas transgénicas. Seguir reflexionando y analizando sus diferentes causas y consecuencias, permitirá generar los espacios organizativos y planificar las acciones necesarias para enfrentar esta problemática.
El abordaje de la defensa del territorio a través de la entrada de las semillas transgénicas a la Península, ha permitido analizar y reflexionar, desde diferentes puntos de vista, problemáticas más amplias y entrelazadas como el tema de la venta de tierras, el abandono del campo por parte de los jóvenes, los derechos indígenas, la protección o desamparo de las leyes, los programas de gobierno, el capitalismo como sistema económico y la lucha por los recursos, el tema de la identidad y la cosmovisión del pueblo maya con relación al cuidado de lo que es sagrado en la naturaleza a diferencia de la mercantilización que hacen de la misma las empresas y el propio estado.

En fin, que aún falta lo que falta.

…Y 12 días después te fuiste con Lucy

Yo no conocí a Lucy, pero supe el día que partiste, que la amabas y que ella había partido 12 días antes que tú. El día de tu reencuentro con ella fue mi cumpleaños, así que, creo, ambos estuvimos de fiesta y en el abrazo de un ser querido.

Yo te conocí a ti el 8 de enero del 2014. Y digo que te conocí ese día aunque ya nos habíamos topado, y mirado, y hablado antes en la vida, pero no fue hasta entonces que realmente te conocí y comencé a saber quién eras. Debo confesar que algo encontré en tu mirada, en tus palabras, algo que no alcanzo a definir. Debo confesar que me sorprendiste cada vez que nos encontramos, ya sea presencialmente o a la distancia a través de nuestras pláticas… igual que me sorprendiste con tu partida. Debo confesar que me siento afligida por algunas cosas que te dije, por algunas cosas que me dijiste… por no haber ido a verte, como prometí (con un six de cerveza), hace tres meses, apenas regresé a Mérida. Pero la confesión más valiente que haré será decir que fuiste un espejo, que aún hoy, a siete días de haberte ido, te sigo descubriendo y sigues sorprendiéndome.

Quiero compartir, Erbin, unas palabras tuyas, porque pasaste demasiado rápido, porque te fuiste abruptamente y no me dio tiempo de presentarte a algunas personas y quiero que quien haga el favor de leerme, te conozca.

Un día me diste las gracias por estar, yo hoy te doy las gracias por lo mismo.

Del muro de Erbin Love.
https://www.facebook.com/erbin.love/notes?pnref=lhc

Reflexiones sobre el amor y el odio
29 de enero de 2014 a las 13:14
Para estar vivo debo utilizar elementos de mí alrededor, que pertenecen a la naturaleza, a la existencia, lo cual implica el mantener mi cuerpo a partir de elementos pertenecientes a este universo. De la misma manera, cuando muera, mi cuerpo no desaparecerá, se convertirá en otros elementos, pero seguirá formando parte de este mundo, continuará siendo parte del “todo”. ¿Podría yo u otro ser vivo, aislarse de la totalidad, de “todo lo que es”?
No hay forma de alejarme, siempre seré parte de “todo lo que existe”. Si el universo se comprimiera quedaría concentrado en un solo objeto, si se volviera a expandir podría dar origen a nuevos elementos, pero todos parten del mismo origen, siguen siendo lo mismo con forma diferente, entonces ¿no soy lo mismo que todo a mi alrededor?, ¿acaso no tengo el mismo origen de cualquier cosa?
Si el “todo” es una unidad imposible de fragmentar, si nada se puede aislar de la totalidad porque siempre seguirá formando parte de “todo”, entonces ¿puedo fragmentar el amor? ¿Puedo dar amor a unos sí y a otros no?, ¿no sería eso como amar solamente a una de las ramas del árbol o sólo a una parte de mi cuerpo?
Si soy parte de los demás y éstos son parte de mí, ¿por qué amar sólo a algunos?
Si soy parte de todo el universo, el cual no es un montón de elementos independientes y aislados uno del otro, sino que es una totalidad, con formas diferentes, pero al fin y al cabo, una totalidad a la cual pertenezco, entonces ¿por qué amar sólo a una parte de ésta?
¿Hicimos los seres humanos esta fragmentación de la realidad, debido a nuestra conciencia de ser? Es decir, como creo tener pensamiento independiente siento no pertenecer a la totalidad de las cosas, y como no puedo percibir nada a través de los sentidos de otro, creo no tener absolutamente nada que ver con él.
¿Será a causa de un mal manejo de esa cosa llamada conciencia -la cual le fue brindada a esa parte de la totalidad denominada ser humano, durante ese período de tiempo llamado vida-, que pretendemos dividir el amor?
El ver las cosas de esa manera -pertenezco a un “todo”, éste es parte de mí, soy parte de él, soy él-, me condujo a plantear una nueva lluvia de preguntas: ¿Se debe amar a ese todo?, ¿se puede ser indiferente con él, o sea, no amarlo?, ¿se puede odiar?, ¿es el amor el contrario de odio?
Si soy uno con el todo y digo no amarlo, entonces no me amo a mí mismo. Si digo amarme más que a los demás estoy en un error, porque ellos son parte de mí. Si me amo amaré al todo. Si amo al todo me amo a mí mismo. Si lo odio, me odio.
Si considero al amor como el contrario de odio, ¿estoy en lo cierto? Los seres humanos tendemos a odiar a quien nos haga daño, ¿qué sería lo contrario?, ¿amar a quien nos favorezca? ¿No estaría otra vez en la situación de antes, dando solamente a quien me da, buscando ganancias?
¿Sería más acertado decir que el odio es el contrario de apego? Me apego a lo placentero, odio lo doloroso. ¿Me estaría odiando a mí mismo con el hecho de odiar a otra parte del todo? Me parece que el amor no tiene punto contrario y no posee relación con el odio, más bien, es un estado que surge cuando se deja de hacer divisiones artificiales de la totalidad.
¿Sería ese el estado que al parecer han alcanzado los grandes maestros de la humanidad, sentirse uno con el universo, en armonía, amando a todas las cosas?

Del milagro del paraíso, al precipicio.

Los besos no se piden. Los besos se dan. Se ofrecen con la mirada y se dan con el alma. Del alma brotan, a veces suaves, dulces, deseosos, curiosos de saber qué van a encontrar… a veces desesperados. Salen siempre en la búsqueda de tocar esa otra alma que habita ese otro cuerpo.

Un beso es un pedazo de alma que se suicidan.
Son sólo locos desesperados.

Los besos escapan a sabiendas que morirán en el intento de fundirse con otro beso, a menos que…. Sí, lo he visto, en la locura de esa dimensión desconocida, siempre hay la posibilidad de un milagro.

Muchos, muchos besos deben morir antes de que dos almas se encuentren y se hagan una, y entonces, cuando eso sucede, los besos que salen del alma ya no mueren, sólo navegan, van y vienen, paseando de un alma a la otra, como quien cruza un puente para mirar el paisaje desde el otro lado. Entonces viven más allá de un cuerpo, se estiran, se ensanchan, van jugando y saltando y haciendo nacer más besos. Es una fiesta, un gozo, un paraíso.

Pero a veces sucede, quién sabe cómo, que tristemente el puente se rompe. A veces de a poco, casi imperceptible para los besos que, alelados o distraídos, no se percatan de este hecho. Otras veces, el puente se rompe estrepitosamente, derrumbado como por un torbellino, un huracán, un terremoto que vino vaya uno a saber de donde. Y es que los besos son traviesos, distraídos como niños, fácil se confunden y al perderse en el camino de otra boca, a veces ya no encuentran el camino para regresar a su paraíso anterior. Es entonces cuando las almas se asustan, nace el miedo, la confusión y el asombro. Los besos comienzan a salir despavoridos, se lanzan incrédulos buscando dónde afianzarse, pero en ese loco intento, sólo encuentran el precipicio de otra boca que ya no les pertenece.
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Canción que viaja en landó

Es curiosa la mente. Los pensamientos, uno tras otro, aparentemente sin relación, desarticulados y sin embargo todos son parte de lo mismo, de nuestro estado subconsciente tratando de dar sentido a nuestras experiencias sensibles. A veces pienso que mi cabeza debe parecerse mucho a un manicomio.

Hoy me ha pasado algo curioso. Al ver una frase publicada por una amiga en una red social, de repente, así de la nada, viajó a través de mi mente, como si viajara años luz desde ese lugar donde se hayan mis recuerdos más recónditos, la letra completa de una canción que escuché en mi infancia (gusto particular de mi padre) y que me gustaba y llegué a reproducir constantemente en 1999 (Tenía un cd de Tania Libertad que la interpretaba bastante bien, a mi gusto). Para aquel entonces yo había conocido a alguien que me pareció una persona muy especial y, lo voy a admitir ahora, fantaseaba mucho con él.

La letra y la tonada de esa canción que yo solía tararear, a veces por días enteros, se desvaneció en mi mente cuando, claro, la fantasía se convirtió en realidad y dejé de preguntarme cómo sería mi piel junto a su piel… Hasta hoy, 16 años después.

La comparto pues, por éste medio, letra y vídeo. Es una hermosa canción de la autora peruana Chabuca Granda, titulada «Cardo o cenizas»

https://www.youtube.com/watch?v=JPJCpB6610U

¿Cómo será mi piel junto a tu piel?
¿Cómo será mi piel junto a tu piel?
¿Cardo, o cenizas, como será?

Si he de fundir mi espacio frente al tuyo
¿Cómo será tu cuerpo al recorrerme?
y, ¿cómo mi corazón si estoy de muerte?
Mi corazón si estoy de muerte.

Se quebrará mi voz cuando se apague,
de no poderte hablar en el oído.
Se quemará mi boca salivada,
de la sed que me queme si me besas,
de la sed que me queme si me besas.

¿Cómo será el gemido y como el grito?
al escapar mi vida entre la tuya
y, ¿cómo el letargo
al que me entregue
cuando adormezca el sueño entre tus sueños?

Han de ser breves mis siestas.
Mis esteros despiertan con tus ríos

Pero, pero, ¿pero cómo serán mis despertares?
¿Pero cómo serán mis despertares?
¿Pero cómo serán mis despertares?
Cada vez que despierte avergonzada.
Cada vez que despierte avergonzada.

Tanto amor y avergonzada.
Tanto amor y avergonzada.

 

Desaprender

El caso es que se entienda el espíritu de, como quien dice, “retrospectiva”, o sea que uno va para allá pero se regresa para ver cómo es que a uno le dio por ir para allá. ¿Está claro? ¿No?Cumplido lo cual, puede usted proceder a dar lectura en orden inverso al orden inverso en el que irán apareciendo y entonces así tendrá usted… mmh… olvídelo, hasta yo ya me hice pelotas. Rebobinar 3. Sup. Marcos.

Ésta viene a ser una especie de invitación. Una de esas invitaciones que al escucharlas uno siente un cosquilleo, una inquietud (a veces alarmante, a veces excitante) como cuando te proponen lanzarte en caída libre cual clavadista de La Quebrada de Acapulco. La verdad es que es un viaje hacia un rumbo desconocido, una locura pues.

La verdad es que la vida es un devenir constante de aprendizajes. Así ha sido desde que nacimos y así seguirá siendo a lo largo de todo su trayecto. Nuestra naturaleza humana no nos deja mucha opción, ya sea voluntaria o involuntariamente, el entorno en el que nos movemos nos lleva a ir adoptando nuevas ideas, nuevas actitudes, nuevas formas de ver y entender la vida que, posteriormente, se convierten en nuestra manera de pensar y de ser.

La verdad es que nos han subido a un tren sin preguntarnos si queríamos ir al destino hacia el que se dirige, y cuando uno viene a darse cuenta de esto cabe preguntarse: ¿Hemos cuestionado a dónde nos llevan? Y en el caso que lo sepamos nos hemos preguntado ¿Yo quiero ir hacia allá? Y si la respuesta es no, entonces ¿Por qué no me bajo de éste tren?

Desaprender es activar nuestro motor de la voluntad al máximo porque implica activar la voluntad de regresar los pasos transitados, desandar lo andado; Es girar la perilla en sentido contrario, es decir, rebobinar la cinta, mirar con mucho cuidado y hacer el delicado trabajo de edición, cortar y pegar hasta hacer nuestra propia película.

Algunas oportunas preguntas que vienen a la cabeza cuando uno se plantea seriamente este asunto de desaprender:

Desaprender ¿Es posible? Si es que sí, entonces ¿Cómo se desaprende? ¿Es difícil? ¿Cómo le hago o por dónde empiezo? ¿Desaprender puede llegar a ser incómodo, gratificante, liberador, doloroso?